Hace ya más de un año que no incluyo nada en este blog. Me había dado a la tarea de traducir todo lo que escribo en mi blog en inglés pero la desidia me ha hecho procrastinar.
Hoy sólo escribo en español, por que no?
Bueno, pues vamos por el año tres en Xalapa/Coatepec. Seguimos buscando, conociendo y viviendo las experiencias más variadas. Seguimos haciendo amigos y recolectando memorias que forjaran nuestras vidas. Los niños han crecido, han madurado y han acumulado un montón de experiencias que no les hubieramos podido dar en ningún otro lugar. Y mi milagrito... ya casi cumple un año y se ha dado a la tarea de investigar cada movimiento del viento, del agua, del sol, de cada átomo en cada segundo del día... crece, aprende y observa.
En mi proceso de ser madre, aprendo de mi pequeño a vivir. Como es que con los años, la costumbre hace que nos olvidemos de lo maravilloso que es vivir. El simple proceso de sentir, tocar, observar, experimentar un segundo, un momento lo perdemos en la prisa de hacer, comprar, correr... olvidar... Se nos olvida ese maravilloso don, la increible habilidad con la que nacemos de parar el tiempo, aunque sea un momento. En ese momento sólo existir para, con todos nuestors sentidos, absorber las maravillas que nos rodean: el olor alimonado de la Albaca fresca, los colores cambiantes de la luz de la mañana, la música que hace el viento al revolotear por tu cabello...
Espero no olvidar las enseñanzas de mi hijo menor y poder compratirlas con más. El poder ver el mundo con ojos nuevos, sin prejuicios, es tan refrescante, tan liberador y desestresante.
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