No he estado durmiendo bien. Puedo culparlo en las camas que no están bien infladas, en las mil ideas que pasan por mi mente en las noches, o en los recuentos de los días... pero prefiero no buscar culpables de un hecho que simplemente es.
El frío ha llegado al fin a Xalapa. Hace un año, con un bebé por nacer, recuerdo el haber estado bien cobijada día con día pues hacía bastante frío ya desde principios de Octubre. Ha sido increible, no del todo malo, que el verano se haya quedado con nosotros tiempo extra. No hay nada como los piecesitos delcalzos en las tardes cálidas. Tambien la falta de lluvia que tuvimos por un par de semanas fué bienvenida... pero ahora la lluvia ha vuelto tambien. Ayer me acompañó por horas el repiqueteo de las gotas de agua en el techo mientras trataba de conciliar el sueño. Es increible lo bella que es la música de la naturaleza. Después, con el frío de la mañana, no hay nada mejor que acurrucarse en cama con aquellos a quién uno ama!
Aunque las mañanas no invitan a leventarse de la cama, no con las temperaturas de 12 grados, vale la pena pasar aunque sea unos momentos escuchando a los pájaros.
Ya extrañaba a los pájaros.
En Coatepec, nos despertábamos con los sonidos de las Chachalacas, los Oropéndulas, algún gallo y una que otra paloma. Cuando llegamosa Xalapa, nuestro Habitat totalmente urbano carecía de sonidos naturales... sólo los autobuses, las bocinas de los autos en embotellamiento y en ocasiones la mala noticia que trae una sirena. Ahora, en el otro lado de la ciudad, menos urbano, rozando los bosques de niebla, la naturaleza vuelve a sonar... claro, con los autobuses aún intercalados, pero mucho más ad-hoc!
El fin de semana fuimos al Mall. Es una de las salidas que quizás menos añoramos en fin de semana pues hay que enfrentar la multitud de todos aquellos que compartieron la necesidad de ir a las tiendas en domingo. Debo decir que hace mucho que ir al Mall no era una experiencia tan agradable. Sí, el gentío estaba ahí, pero no me pareció una intrusión a nuestro día, sino que parte de él. Otra vez trato de ver las cosas por los ojos de mi más pequeño hijo y me maravillan: la gente es interesante, hasta chistosa, y las cosas son para estudiarse, deleitarse con los sonidos, aprender de los momentos. Fué impresionante que todos salimos muy alegres de nuestra experiencia. Claro que aprovechamos para deleitarnos con comida rápida y, lo mejor, el té con tapioca (bubble tea) que tanto extrañamos!
Creo que intentaré dormir mejor esta noche. El frío ya se está sintiendo y puedo escuchar los ronquidos de todos mis hijos junto con los maullidos del gato del vecino. Espero que pronto bajen las nieblas que tanto embellecen las noches de invierno!
10.19.2009
10.13.2009
Sin traducción
Hace ya más de un año que no incluyo nada en este blog. Me había dado a la tarea de traducir todo lo que escribo en mi blog en inglés pero la desidia me ha hecho procrastinar.
Hoy sólo escribo en español, por que no?
Bueno, pues vamos por el año tres en Xalapa/Coatepec. Seguimos buscando, conociendo y viviendo las experiencias más variadas. Seguimos haciendo amigos y recolectando memorias que forjaran nuestras vidas. Los niños han crecido, han madurado y han acumulado un montón de experiencias que no les hubieramos podido dar en ningún otro lugar. Y mi milagrito... ya casi cumple un año y se ha dado a la tarea de investigar cada movimiento del viento, del agua, del sol, de cada átomo en cada segundo del día... crece, aprende y observa.
En mi proceso de ser madre, aprendo de mi pequeño a vivir. Como es que con los años, la costumbre hace que nos olvidemos de lo maravilloso que es vivir. El simple proceso de sentir, tocar, observar, experimentar un segundo, un momento lo perdemos en la prisa de hacer, comprar, correr... olvidar... Se nos olvida ese maravilloso don, la increible habilidad con la que nacemos de parar el tiempo, aunque sea un momento. En ese momento sólo existir para, con todos nuestors sentidos, absorber las maravillas que nos rodean: el olor alimonado de la Albaca fresca, los colores cambiantes de la luz de la mañana, la música que hace el viento al revolotear por tu cabello...
Espero no olvidar las enseñanzas de mi hijo menor y poder compratirlas con más. El poder ver el mundo con ojos nuevos, sin prejuicios, es tan refrescante, tan liberador y desestresante.
Hoy sólo escribo en español, por que no?
Bueno, pues vamos por el año tres en Xalapa/Coatepec. Seguimos buscando, conociendo y viviendo las experiencias más variadas. Seguimos haciendo amigos y recolectando memorias que forjaran nuestras vidas. Los niños han crecido, han madurado y han acumulado un montón de experiencias que no les hubieramos podido dar en ningún otro lugar. Y mi milagrito... ya casi cumple un año y se ha dado a la tarea de investigar cada movimiento del viento, del agua, del sol, de cada átomo en cada segundo del día... crece, aprende y observa.
En mi proceso de ser madre, aprendo de mi pequeño a vivir. Como es que con los años, la costumbre hace que nos olvidemos de lo maravilloso que es vivir. El simple proceso de sentir, tocar, observar, experimentar un segundo, un momento lo perdemos en la prisa de hacer, comprar, correr... olvidar... Se nos olvida ese maravilloso don, la increible habilidad con la que nacemos de parar el tiempo, aunque sea un momento. En ese momento sólo existir para, con todos nuestors sentidos, absorber las maravillas que nos rodean: el olor alimonado de la Albaca fresca, los colores cambiantes de la luz de la mañana, la música que hace el viento al revolotear por tu cabello...
Espero no olvidar las enseñanzas de mi hijo menor y poder compratirlas con más. El poder ver el mundo con ojos nuevos, sin prejuicios, es tan refrescante, tan liberador y desestresante.
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