10.19.2009

Otro día en Xalapa

No he estado durmiendo bien. Puedo culparlo en las camas que no están bien infladas, en las mil ideas que pasan por mi mente en las noches, o en los recuentos de los días... pero prefiero no buscar culpables de un hecho que simplemente es.
El frío ha llegado al fin a Xalapa. Hace un año, con un bebé por nacer, recuerdo el haber estado bien cobijada día con día pues hacía bastante frío ya desde principios de Octubre. Ha sido increible, no del todo malo, que el verano se haya quedado con nosotros tiempo extra. No hay nada como los piecesitos delcalzos en las tardes cálidas. Tambien la falta de lluvia que tuvimos por un par de semanas fué bienvenida... pero ahora la lluvia ha vuelto tambien. Ayer me acompañó por horas el repiqueteo de las gotas de agua en el techo mientras trataba de conciliar el sueño. Es increible lo bella que es la música de la naturaleza. Después, con el frío de la mañana, no hay nada mejor que acurrucarse en cama con aquellos a quién uno ama!
Aunque las mañanas no invitan a leventarse de la cama, no con las temperaturas de 12 grados, vale la pena pasar aunque sea unos momentos escuchando a los pájaros.
Ya extrañaba a los pájaros.
En Coatepec, nos despertábamos con los sonidos de las Chachalacas, los Oropéndulas, algún gallo y una que otra paloma. Cuando llegamosa Xalapa, nuestro Habitat totalmente urbano carecía de sonidos naturales... sólo los autobuses, las bocinas de los autos en embotellamiento y en ocasiones la mala noticia que trae una sirena. Ahora, en el otro lado de la ciudad, menos urbano, rozando los bosques de niebla, la naturaleza vuelve a sonar... claro, con los autobuses aún intercalados, pero mucho más ad-hoc!
El fin de semana fuimos al Mall. Es una de las salidas que quizás menos añoramos en fin de semana pues hay que enfrentar la multitud de todos aquellos que compartieron la necesidad de ir a las tiendas en domingo. Debo decir que hace mucho que ir al Mall no era una experiencia tan agradable. Sí, el gentío estaba ahí, pero no me pareció una intrusión a nuestro día, sino que parte de él. Otra vez trato de ver las cosas por los ojos de mi más pequeño hijo y me maravillan: la gente es interesante, hasta chistosa, y las cosas son para estudiarse, deleitarse con los sonidos, aprender de los momentos. Fué impresionante que todos salimos muy alegres de nuestra experiencia. Claro que aprovechamos para deleitarnos con comida rápida y, lo mejor, el té con tapioca (bubble tea) que tanto extrañamos!
Creo que intentaré dormir mejor esta noche. El frío ya se está sintiendo y puedo escuchar los ronquidos de todos mis hijos junto con los maullidos del gato del vecino. Espero que pronto bajen las nieblas que tanto embellecen las noches de invierno!

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